X-men: First class

X-men volvió a la pantalla grande con una nueva entrega de sus mutantes. En este caso, podremos conocer más a fondo los orígenes de estos superhéroes y llegaremos a desentrañar la historia que unía al Profesor Xavier (James McAvoy) y a Magneto (Michael Fassbender) antes de convertirse en los enemigos que se mostraron en la trilogía X-men.

Aquí Magneto es aún Erik, un joven consumido por sus deseos de vengar la muerte de su madre en manos del nazi Sebastian Shaw (Kevin Bacon). El villano, como para demostrar lo malo que es, se encuentra profundamente embarcado en la empresa de desatar la tercera guerra mundial con el apoyo de sus secuaces Emma Frost (January Jones), Azazel y Riptide. Como no podría ser de otra forma, Charles Xavier se encuentra dispuesto a detenerlo y contará con la ayuda del aún no-completamente-malvado Magneto, su amiga de la infancia Raven/Mystique (Jennifer Lawrence), el brillante Hank McCoy/Beast (Nicholas Hoult) y de un grupo de jóvenes mutantes que se convertirán en sus primeros estudiantes: Alex Summers/Havoc (Lucas Till), Sean Cassidy/Banshee,  Angel (Zoë Kravitz) y Darwin.

Para los fanáticos de las anteriores X-men, esta película es un “must see”. Quizás sea difícil articular algunos detalles entre ambas entregas, pero sólo quien haya seguido los comics podrá criticarlo, el resto de los mortales creo que saldrán muy felices de la sala. Las actuaciones son muy buenas, siendo January Jones la gran excepción dado que parece ser incapaz de componer más de dos expresiones faciales en total.

Vale aclarar que no hay ninguna escena extra al final, así que uno se puede ahorrar el quedarse hasta el término de los créditos, pero se compensa con un pequeño regalo para los fans que tiene lugar en la mitad de la peli: una fugaz aparición de Wolverine haciendo muestra de su adorable personalidad y encanto.