Recordamos al Gran Maestro del Suspenso

Nació el 13 de agosto de 1899, en Leytonstone, Londres. Proveniente de una familia de clase media, asistió al colegio Saint Vincent Paul, pero debido a la muerte de su padre en 1915 se vio obligado a abandonar sus estudios para comenzar a trabajar en la compañía telegráfica Henley. Era un gran admirador de las novelas de Charles Dickens y Edgar Allan Poe.

En los años ’20, su trabajo en la Famous Players Lasky hizo que comenzara a apasionarse por el mundo del cine. Así, comenzó a trabajar como montador, director artístico y guionista en varias producciones. En la Players Lasky conoce a Alma Reville, una montajista. En 1926 se casan y en 1928 nace Patricia, la primera y única hija del matrimonio.

De a poco, logró su primer trabajo formal en el mundo del cine. Llevando a cabo una comedia titulada De mujer a mujer. El filme fue dirigido por Graham Cutts, mientras que Hitchcock oficiaba de ayudante de producción y dirección y decorador.

Luego se participó en la producción de La sombra blanca, su segunda película, en la que cumplió con múltiples roles al igual que en la anterior.

De apoco, Hitchcock, se convertiría en un icono de la industria cinematográfica británica, que en aquella época, era bastante conservadora. Así, realizó películas como El hombre que sabía demasiado (The men who knew too much) y 39 escalones (The 39 steps). 

En agosto de 1939 se traslada a los Estados Unidos con su familia, luego de haberse entrevistado con David O. Selznick, quien le encarga realizar la adaptación de la novela de Daphne du Maurier, Rebeca. La película obtuvo once nominaciones al premio de la Academia, pero no ganó ninguno.

De esta manera, la carrera de Hitchcock despegó y durante las próximas tres décadas seguría dirigiendo películas en Hollywood, realizando breves apariciones (cameos), las cuales se convirtieron en un sello característico del director.

Luego en 1941, realiza el filme Sospecha, protagonizado por Cary Grant. Quien volvería en reiteradas ocasiones a trabajar con el director, y con quien, además, mantuvo una gran amistad. En 1948, dirige a James Stewart en el film La Soga, quien se convertiría en otro de sus actores fetiche.

En cuanto a actrices, varios de sus filmes tuvieron de protagonistas a bellas actrices rubias. Hay quienes dicen que el director británico sentía fascinación por estas mujeres, con las que llegó a obsesionarse, y que con el correr de los años, esa admiración se volvió perversa y retorcida. Pero lo cierto es que trabajó con grandes actrices y diosas del cine. Según el propio Hitchcock, se refirió en una entrevista, prefería protagonistas rubias porque las consideraba más misteriosas.

Ingrid Bergaman, considerada la primera rubia “hitchcockiana”, por la que sentía fascinación, protagonizó junto a Cary Grant, Encadenados. Después de haber participado en algunas películas más, Bergman deja de actuar con Hitchcock para trabajar con el director Roberto Rossellini.

Años más tarde llega la despampanante Grace Kelly, que a pesar de su corta carrera cinematográfica, trabajó en reiteradas ocasiones con el director en películas como, La ventana indiscreta (1954), junto a James Stewart, Crímen Perfecto y Atrapa a un ladrón (1955), con Cary Grant.

En 1956, Garce Kelly se casa con el príncipe Rainiero de Mónaco, poniendo fin a su carrera en el cine. Se dice que Hitchcock quedó destrozado tras haber perdido a su musa.

Al iniciar el rodaje de Vértigo, había contratado a Vera Miles, con quien había trabajado en un par de cintas, pero tuvo que ser remplazada por Kim Novak.

Dirigió más de 60 películas y algunos programas en televisión como, Alfred Hitchcock presenta y La hora de Alfred Hitchcock. Entre los más grandes éxitos de su carrera se destacan, Vértigo; en 1960 dirigió Psicosis, protagonizada por Anthony Perkins y Janet Leigh. La película contiene una de las escenas más impactantes de la historia del cine, el famoso asesinato en la ducha. Otro gran éxito cosechado en su trayectoria fue Los Pájaros (1963), interpretada por Tippi Hedren y Rod Taylor.

Hacia los años 60, su carrera comienza a declinar, la crítica comienza a volverse en su contra y ya no habrá vuelta atrás.

En 1968 recibe un Oscar Honorífico a la trayectoria. A pesar de nunca haber recibido un Oscar por ninguna de sus películas, siempre fue considerado un grande del cine. En 1979, el American Film Institute le otorga el premio a la labor de toda una vida, y ese mismo año la reina Isabel II del Reino Unidos le concede el título de Sir.

Muere, un año más tarde en su casa de Bel Air, Los Ángeles a los 80 años de edad.

A 112 años de su nacimiento recordamos al gran director, Alfred Hotchcock. Con más de 60 películas, y otros trabajos en televisión, su legado sigue ejerciendo influencia sobre muchos cineastas.