Review: ‘La piel que habito’

PelículaLa piel que habito 

Director: Pedro Almodóvar 

GuiónPedro Almodóvar 

Reparto: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet, Blanca Suárez,Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Roberto Álamo, José Luis Gómez, Fernando Cayo, Susi Sánchezz

Pedro Almodóvar ama ser polémico, brindando a su fiel grupo de seguidores películas que se caracterizan por tratar temas para nada simples, y La piel que habito no es la excepción. Mejor vamos por partes para hablar del film.

La piel que habito pic 3A grandes rasgos, la cinta nos trae la historia de Robert Ledgar (Antonio Banderas), un prestigioso cirujano plástico que, tras un accidente que dejó a su esposa con el cuerpo absolutamente quemado, se obsesiona con la creación de una nueva piel capaz de salvar la vida a personas que se encuentran en esa situación. Para llevar a cabo su fin experimenta con Vera (Elena Anaya), una joven a la que somete a terapia transgénica.

Hace ya varios años el director confesó sus deseos de llevar al cine la novela “Tarántula”, escrita por Thierry Jounquet (también guionista de su “versión” cinematográfica), aunque hay que decir que de la novela lo único que hace es tomar la idea del neurocirujano obsesionado con la creación de la piel perfecta para llevarla MUY LEJOS. Hay que destacar que con La piel que habito resulta difícil encontrar un punto medio en las críticas, porque quienes la ven o piensan que es desastrosa, o salen maravillados con una nueva genialidad del manchego. En mi caso, definitivamente formo parte del segundo grupo.

La piel que habito- Antonio Banderas y Pedro AlmodóvarPartamos de la base de que finalmente volvemos a ver actuar a Antonio Banderas, quien fuera el niño mimado de Almodóvar (trabajó con él en Laberinto de pasionesMatador, La ley del deseoMujeres al borde de un ataque de nervios¡Atame!) para en los ’90 pasar a acostumbrarse a realizar cintas repletas de clichés típicos de Hollywood. En este caso lo vemos interpretando a un cirujano plástico que lleva la locura y la venganza a un nuevo nivel…de verdad, cuando digo eso realmente me refiero a OTRO NIVEL superador de cualquier cosa enferma que pueda cruzarse por nuestra mente.  La actuación de Elena Anaya como el “ratón de laboratorio” Vera también es destacable -en la que es su segunda participación con el director después de Hable con ella– puesto que si bien su personaje habla poco logra transmitirnos todo sólo mostrando su rostro. En cuanto al trabajo realizador por Marisa Paredes y el joven Jan Cornet no puede decirse nada malo, cumplen como todos los que se ponen a disposición del realizador.

En lo que respecta a la trama, una de las cosas más interesantes de ver es cómo un personaje que comienza como “victimario” -cosa que podría discutirse- termina convirtiéndose en la víctima, ocurriendo todo dentro de una atmósfera que mantiene el suspenso hasta el último minuto. Por otra parte, se habló mucho sobre sus escenas grotescas…necesito que alguien me explique dónde están. No se puede ir a ver una película de este director y no esperar ver escenas de sexo bastante fuertes, y lo mismo ocurre con los desnudos, pero es parte de su sello característico. En su defensa, debo decir que la historia hace que uno se compenetre tanto con lo que va pasando que ver a alguien desnudo llega a pasar desapercibido porque no es lo más importante dentro de lo que se está contando (además, con el cuerpo perfecto de Elena Anaya sería un desperdicio no mostrarla).

La piel que habito pic 2Finalmente, es necesario destacar la hermosa fotografía a cargo de José Luis Alcaine, que hace que incluso las escenas violentas sean estéticamente bellas. No se queda atrás la banda sonora realizada por el compositor español Alberto Iglesias, quien se ha convertido también en su músico fetiche y se encarga de brindar el dramatismo justo en cada escena.

Por lo tanto, La piel que habito no es para nada una película convencional. Para verla hay que estar preparado para aceptar ciertos hechos que llevan a muchos a calificarla de poco verosímil cuando dista mucho de tener como principal objetivo ser un reflejo de nuestra realidad. Muy por el contrario, como buena película marca Almodóvar, nos invita a ir con la mente abierta para ser capaces de entrar en ese mundo oscuro y muchas veces perverso del director, capaz de satisfacer con su genialidad las expectativas de sus fanáticos, así como también de aquellos que no lo son.